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Casa inteligente
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¿Cómo funciona una casa inteligente?

El sueño de una casa inteligente que se anticipa a las necesidades y deseos de aquellos que viven en su interior, ha sido un tema muy popular en los ámbitos de entretenimiento durante décadas. Desde dibujos animados a libros, series y películas de cine, hemos podido ver como vivir en una casa inteligente nos hace la vida más fácil y cómoda, o al menos más interesante. Lo cierto es que la realidad no está tan lejos de la ficción que nos suelen presentar. Hay productos en el mercado de hoy en día que fácilmente podrían ser parte de una casa inteligente totalmente automatizada. No solamente hablamos de la vida doméstica. El lugar de trabajo del futuro podría también adaptarse según las necesidades que se tengan. El poder crear o no un entorno inteligente ya no es la pregunta. Hoy en día, las preguntas incluyen la forma que tendrá, qué tecnologías estarán integradas y las marcas de fabricantes que tendrán todos los dispositivos en la casa.

La meta seguirá siendo la misma – crear experiencias personalizadas para cada persona que viva o trabaje dentro del entorno basándose en las preferencias de cada una. Esto es fácil de explicar con un ejemplo. Digamos que vives en un mundo donde los entornos reactivos inteligentes son comunes. Tienes perfiles que informan a los entornos lo que prefieres cuando estás trabajando desde casa. Cuando estás en casa, el sistema de música se activa solo al nombrar una canción. La música te va siguiendo de habitación en habitación, apagándose en las partes de la casa que vas dejando y activándose en donde entras. Mientras tanto, el control climático de la casa se ajusta según tus preferencias – si te gusta una temperatura fresca y agradable, el aire acondicionado se pone en marcha.


Empiezas a trabajar en la zona de la casa reservada para tal fin, y es una historia completamente diferente. Tu ordenador comienza a hacer sonar una música ambiente por medio de los altavoces. Mientras tanto, el teléfono inteligente que tienes puesto reconoce el sonido de tu voz, lo cual te permite conectarte a una conferencia telefónica solo con un comando que digas en alto. Cuando se acaba la jornada de trabajo, las luces se apagan en la mesa de trabajo para conservar energía. Lo cierto es que todo esto es solo arañar la superficie de lo que un entorno inteligente puede hacer. Sin embargo, para realmente entender el gran desafío que supone hacer un diseño así, tenemos que echar un vistazo a la propia inteligencia artificial.

Ya sea una casa totalmente integrada con dispositivos interactivos o un solo componente, hay tres piezas principales para crear un dispositivo inteligente. Primero tiene que ser capaz de detectar lo que está pasando. Nosotros los humanos usamos nuestros sentidos para recolectar información sobre el entorno que está a nuestro alrededor y las personas que hay en el. Los sensores hacen exactamente lo mismo en el entorno electrónico, aunque un sensor puede tener un ámbito más reducido para detectar cosas. El entorno interactivo también tiene que tener algún tipo de proceso que interprete los datos que cojan los sensores. Este es el cerebro del entorno interactivo. Almacena los perfiles de los usuarios con sus preferencias. Cuando un sensor detecta que alguien determinado ha entrado en el entorno, esta unidad de procesamiento determina lo siguiente que se va a hacer.

La pieza final es algún tipo conmutador o sistema conectado al procesador para cambiar el entorno para ajustarse a las necesidades del usuario. Esto podría ser un ajuste por termostato, un sistema de sonido o incluso cualquier otro sistema que detecte condiciones específicas. Un entorno interactivo como este podría tener una unidad de procesamiento central (CPU)  donde todos los componentes podrían operar. Esto permitiría un único punto para hacer todas las tareas. Todos los datos recolectados por los sensores deberían pasar por la unidad de procesamiento, el cual enviaría comandos para ajustar el entorno según se necesite. Otro modo es usar múltiples sistemas independientes dentro del entorno. Este significa que se tendría que tener un termostato inteligente y sistema de sonido igualmente inteligente, pero independiente entre si. Una ventaja potencial de este método, es que si uno de los componentes falla, los otros pueden seguir trabajando sin problema. Los entornos interactivos pueden también usar una combinación de sistemas con una unidad central, mientras que otros son independientes.

En la siguiente parte del artículo, veremos como se “enseña” a este tipo de entornos ser inteligentes. Lo puedes ver pulsando aquí.

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