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Entornos interactivos
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Vivir en entornos interactivos

Siguiendo con nuestro artículo sobre los hogares inteligentes, veremos que es lo que las define y las hace ser unos entornos interactivos. La inteligencia artificial es un campo de estudio que es casi tan antiguo como el propio mundo de los ordenadores. En el paso de las últimas décadas, los científicos en el mundo de la informática en general han hecho grandes avances en la inteligencia artificial – tanto que algunas veces los ordenadores parece que tienen una inteligencia real como los humanos. Para poner un ejemplo, Hace algunos años, una universidad americana diseñó un programa que extrapolaba las leyes de la física solo observando los movimientos de un péndulo balanceándose en el transcurso de un día. ¿Cómo podía un ordenador averiguar algo que llevó cientos de años para poder descubrirse? El motivo es que los ordenadores son buenos analizando grandes cantidades de datos y comparando patrones.

Hoy en día, los dispositivos de inteligencia reactiva son de esta manera – aprender de los patrones. Pongamos como ejemplo un termostato. Digamos que la temperatura ideal es de unos 22 grados centígrados. Cuando estás en casa, esa es la temperatura que quieres. Sin embargo, digamos que estás fuera de casa durante el día y no te importe demasiado que la casa esté a una temperatura ideal. Por lo tanto, lo configuras para que no gaste tanto durante el día y luego cuando llegas por la noche lo pones a tu temperatura ideal de nuevo. Muchos termostatos modernos tienen un modo programable que te permite configurar las temperaturas durante ciertos periodos durante el día. Se puede ajustar el termostato a una temperatura diferente después de irte, y volver nuestras preferencias una hora antes de que volvamos a casa. Todavía estarás ahorrando energía, pero llegarás teniendo la casa a tu temperatura ideal.


Un termostato reactivo inteligente podría aprender estos patrones al registrar los ajustes que se hacen a la temperatura. Si configuras un patrón que haga estos ajustes – por ejemplo si te gusta tener la casa caliente por la mañana y fresca por la tarde – el termostato inteligente puede mantener un registro de estas preferencias una vez que las ha averiguado. Ya hay un termostato en el mercado que lo puede hacer de esta forma. Aparte de esto, también tiene un detector de movimiento integrado para poder ajustar su configuración al momento. Puede que tengas el día libre – algo que un termostato normal programable no sería capaz de determinar. Este tipo de termostato te podría detectar según te mueves y asegurarse de sobrescribir su rutina normal para que estuvieras más cómodo. También tiene un transmisor Wifi que permite chequear los pronósticos del tiempo. Esto le permite al sistema definir mejor la temperatura ideal que hay dentro de la casa. Esto añade una segunda capa de inteligencia artificial al patrón de reconocimiento – investigar y aprender.

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Lo cierto es que un termostato es una simple aplicación que podemos encontrarnos en un entorno inteligente. El sistema puede tener un comando que diga algo así como “Si hay alguien en casa, configura el termostato a 22 grados centígrados”. Sin embargo, no todas estas reacciones son tan simples si surgen problemas. Por ejemplo, puede que tengas un sofá favorito para sentarte. Algunas veces te sientas cuando para ver una película o tú serie favorita. Otras para leer o escuchar música. En una casa inteligente, los sensores pueden determinar cuando te sientas en el sofá. ¿Qué es lo siguiente que hace?

Generalmente, la manera en que la inteligencia artificial toma las decisiones, requiere un conjunto de acciones. Cuando ves la televisión, estas acciones incluyen encender la televisión o cualquier otro aparato parecido que tienes en casa. También podría conllevar bajar las persianas para ver una película con poca luz. Sin embargo, si quieres leer un libro, una habitación poco iluminada puede no ser la mejor elección. En lugar de eso, puede que quieras una luz cercana mientras estás en una de las habitaciones tranquilamente sentado. En este caso, la casa inteligente tendría que apagar cualquier aparato encendido que haga ruido y encender la luz que necesitas. ¿Cómo sabe la casa como realizar estas acciones?

Suena como un simple problema – después de todo, sabes si quieres ver la televisión, leer o escuchar a tu grupo favorito. Sin embargo, la casa tiene que aprender. Podría hacer esto observando tu comportamiento durante varios días. De otra manera, podría encender la luz cuando quieres ver una película. Esto es realmente un problema de software. Los programadores ayudan a que la inteligencia artificial se más lista construyendo un sistema de alimentación para que el programa mantenga un registro de los aciertos y equivocaciones. Gradualmente va construyendo una base de datos que se ajusta a tu comportamiento, por lo que se puede anticipar a las necesidades basadas en experiencias basadas. Puede todavía equivocarse de vez en cuando, pero con el tiempo estos fallos se van solucionando.

Las cosas se complican más cuando hay varias personas viviendo en una casa – o trabajando en el mismo edificio. El software para uno de estos entornos inteligentes tendrá que construir bases de datos para cada persona y modificarlas según pase el tiempo. También está la pregunta de la priorización – si dos personas tienen preferencias completamente distintas, ¿Cómo hará la casa inteligente las elecciones? Lo bueno es que hay docenas de universidades, compañías y organizaciones trabajando para crear estos entornos inteligentes. Aunque pueden pasar años antes de que se establezca un modelo estandarizado, iremos viendo poco a poco como estos sistemas se van integrando en nuestras vidas.

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