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Gestión contraseñas
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Hacer una buena gestión de contraseñas

Siguiendo con nuestro artículo para proteger nuestros datos cuando navegamos por Internet, hablaremos de la gestión de contraseñas. Como se ha dicho, la molestia de tener que recordar las contraseñas muchas veces nos hace ir por el camino más fácil. Ya es suficientemente malo que usemos contraseñas simples y fáciles de recordar – también tendemos a elegir una o dos passwords y las usemos una y otra vez para prácticamente todas nuestras cuentas (email, red social, banco, etc.). Esto es un peligro, ya que si tu contraseña se ve comprometida, alguien podría tener fácil acceso a información que es exclusivamente privada para ti. Una vez dentro de tu cuenta, podría cambiar la contraseña de otras cuentas – las contraseñas reemplazadas son siempre enviadas a tu cuenta de correo.

Usa contraseña diferentes para los sitios distintos que suelas visitar. Si piensas usar la misma contraseña para todas las cuentas, al menos alternas las letras con número y símbolos. Usa también mayúsculas en algún punto de la passwords. Asegúrate de no repetir contraseñas en sitios donde tienes información de tarjetas de crédito o números de la seguridad social, etc. Una de las contraseñas más importantes es la de tu cuenta de correo, ya que podría ser una pasarela para conseguir otra información más comprometedora. Mantenla bien guardada y no lo uses en otros sitios. Como consejo añadido, nunca les des a otras personas tus contraseñas, incluso si tienes confianza en ellas. No es una buena idea, ya que cuanta más gente conozca las contraseñas, más oportunidades habrá que se vean comprometidas.


Si hay un consejo que los expertos dan hasta la saciedad y lo llevan haciendo durante años, es hacer un backup de tus datos. Por muy seguras que sean nuestras contraseñas, si nuestros datos no están bien protegidos, no valdrá de nada. Un corte en el suministro eléctrico, un fallo en los discos duros, un ataque externo o un fallo del sistema, podría hacer desaparecer todos nuestros datos en segundos. Si no hemos hecho una copia de seguridad y perdemos todos estos datos, nos podemos llevar un fuerte disgusto y arrepentirnos después. Hace años, hace un backup de los datos era una tarea más complicada. Los discos para almacenar los datos eran más costosos, y los discos blandos solo podían almacenar pequeñas cantidades de datos.

Finalmente, los CDs comenzaron a dejar almacenar más datos de manera más fácil, y los DVD y discos duros más baratos, ayudaron mucho más a la tarea de hacer estos backups. Sin embargo, ahora tenemos algo incluso mejor: la computación en nube. Las soluciones de almacenamiento en nube vienen en todas las formas y tamaños. Un ejemplo es el sitio Web de Dropbox, que aunque ofrece solo unos cuantos gigas de almacenamiento, tiene un manejo sencillo. Crea una carpeta en tu disco duro que está asociada a la Web – todo lo que tienes que hacer es subir los archivos arrastrándolos a esta carpeta. No es el único servicio que hace esto, y cada vez más sitios Web ofrecen estos servicios.

Una buena estrategia para guardar nuestros datos es no depender solo de un servicio. Por ejemplo, se pueden almacenar los archivos que sueles usar en Dropbox y hacer un copia en otro sitio con un servicio parecido. También podemos tener una copia en un disco duro externo que usemos solo para este fin. Con los datos asegurados de esta manera y nuestras contraseñas bien protegidas, solo queda una cosa por la que debamos preocuparnos, y son nuestros hábitos de navegación.

Los peligros de Internet son generalmente fáciles de evitar. Los sitios Web considerados de riesgo suelen dar pistas nada más visitarlos y por tanto deben ser evitados. Aparte de esto, ya sabemos que nunca debemos abrir archivos en correos de gente que no conozcamos, o incluso si son conocidos, pasarles un antivirus por si acaso. Navegar de una forma correcta por Internet es importante. ¿Qué tiene que ver esto con proteger tus datos en la nube? Las mismas reglas aplican cuando se trata de comprar online o crear cuentas en nuevos sitios Web: Hay que asegurarse de que es un sitio de confianza.

Si vas a comprar de un sitio Web del que nunca has oído hablar, haz un poco de investigación. Hay que averiguar si han tenido problemas en el pasado con información de tarjetas o si tienen mala fama en lo que ha compras se refiere. Por último, si no estás accediendo desde tu ordenador personal, cuidado con dejar sesiones abiertas o dejar información visible para otros. Si estás conectado a un sitio Web con un ordenador público, hay que deslogarse cuando terminemos, ya que la siguiente persona podría acceder a una de tus cuentas simplemente conectándose al sitio Web.

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