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Como cambiar de navegador de Internet

Es fácil cambiar de navegador de Internet y existen varias alternativas si quieres comprobar nuevas formas de explorar la red. El navegador Internet Explorer es el programa de software que viene con todos los ordenadores que tengan instalados el sistema operativo Windows. Es el más popular con diferencia y de hecho, el 95 por ciento de los que están leyendo este artículo están usando Internet Explorer. Sin embargo, no tiene porque ser así, ya que existen otros navegadores igual de buenos disponibles.

Debido a algunos fallos de seguridad en el navegador de Windows, otros navegadores han empezado a aparecer más atractivos a los ojos de los navegantes. Mientras que Internet Explorer se ha mantenido a la cabeza en los pasados años, otros han ido introduciendo nuevas funciones y aplicaciones adicionales que han mejorado los servicios que ofrecen. Funciones como abrir varias ventanas en una misma sesión del navegador con el uso de solapas, o sistemas de menú activados con voz, han puesto a Firefox y Opera en un puesto privilegiado.

Usar un navegador alternativo es fácil. Simplemente tienes que descargarlo del sitio Web del fabricante e instalarlo en tu ordenador. Los navegadores Firefox, Opera y Netscape son todos navegadores disponibles y totalmente gratuitos para descargar y usar. Solo hay que seguir las instrucciones para integrarlo en nuestro sistema. Durante la instalación, el programa detectará a Internet Explorer y preguntará si quieres transferir la carpeta ‘favoritos’ y otra información interesante al nuevo navegador.


Muchos navegadores alternativos te ayudarán a realizar el cambio de uno a otro de la manera más sencilla posible. En el caso de Opera se puede transferir los favoritos y las URL guardadas con anterioridad. Firefox permite importar lo mismo más el historial de navegación, contraseñas, cookies, opciones y otros datos. Esto funciona para la mayoría de los navegadores. Por ejemplo, si cambias de Internet Explorer a Netscape y decides después cambiar a Opera, puedes mover toda la información de programa a programa sin tener que recuperar o hacer largos y tediosos cambios de configuración.

Para usar otro navegador, no tienes que desinstalar Internet Explorer. De hecho, es mejor dejarlo instalado en el disco duro. No solo es el hecho de que el navegador de Windows es difícil de desinstalar, sino que puede que lo tengas que utilizar en el futuro. Yo por ejemplo, utilizo Internet Explorer y Firefox de un modo conjunto sacando provecho de lo mejor de los dos y dependiendo de lo que esté haciendo. También existe el factor de que hay sitios Web que solo funcionan con el Explorer. Por todo esto, alterna el uso de los navegadores según vayas viendo las utilidades de cada uno.

Cuando empiezas una sesión con el navegador recién instalado, te será preguntado si quieres utilizar el nuevo software como el navegador de Internet por defecto. El navegador que esté por defecto será el que se inicie cuando hagas clic en un enlace Web o fichero HTML. La mayoría te lo seguirá preguntando cada vez que abras una sesión, pero lo puedes deshabilitar seleccionando un ventana con un texto para que no lo vuelva a preguntar. De todos modos, en el menú ‘opciones’ están todas configuraciones necesarias para hacer los cambios pertinentes incluyendo la selección del navegador por defecto.

Si decides cambiar de navegador por un tiempo, invierte algún tiempo para comprobar como funciona y descubre las diferencias entre el actual y el que solías utilizar. Puede que descubras nuevas funciones que te pueden sorprender.

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