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Primera consola
Primera consola

¿Cómo era la primera consola?

Como se ha visto en nuestro anterior artículo, el considerado padre de los videojuegos Ralph H. Baer tendría que esperar por más de una década antes de poner en marcha la idea que había propuesto con anterioridad. Esta vez lo hizo como un jefe de ingeniería en una importante compañía relacionada con el departamento de defensa. Con la ayuda de la compañía y la de su equipo de ingenieros, pudo completar el primer sistema de videojuego en el año 1967. A diferencia de sus predecesores, su sistema era compatible con los televisores que había en la época. Un prototipo siguió a otro, y cada uno de los nuevos diseños era capaz de de realizar juegos cada vez más complicados. Cuando se había llegado al séptimo y último prototipo conocido como la “Caja marrón”, el equipo de ingeniería había desarrollado varios juegos para el sistema.

Aparte de un juego de persecución, donde los jugadores perseguían los cuadrados de los otros jugadores por toda la pantalla, y además un juego de pelota y raqueta que luego inspiraría el famoso juego de Pong de Atari, el equipo pudo crear varios juegos de deportes e incluso un juego de disparos que sorprendía por aquellos tiempos. Una vez que se dieron los toques finales a la “Caja Marrón”, este padre de los videojuegos comenzó a buscar una compañía que quisiera llevar este sistema de juegos electrónicos al público en general. A principios de los años setenta, Magnavox se convirtió en la primera licencia de su “juego televisivo” y desarrolló la consola de video casero llamada Odyssey, y totalmente basada en la tecnología que había inventado.


Al igual que la “Caja marrón” de Baer, el Magnavox Odyssey venía con dos controladores en forma de palas y opcionalmente un rifle periférico fotosensible. El sistema también venía con una colorida pantalla de plástico en forma de superposiciones, que permitía a los jugadores jugar a videojuegos en “color”. Había varios juegos más, algunos que venían con sus propios accesorios. El sistema fue un rotundo éxito, vendiendo casi un millón de unidades para la compañía en los tres años siguientes, y a pesar de que había la idea errónea de que solo funcionaba con televisores Magnavox. Para algunos, obtener el título de “Padre de los videojuegos” ya sería suficiente, pero Ralph H. Baer continuó desarrollando juguetes electrónicos durante los siguientes años. A final de la década de los setenta, creo un popular juego que barrió en varios aspectos de la época, incluso culturalmente.

Hoy en día, Ralph H. Baer todavía trabaja en nuevos diseños y reviviendo los más antiguos. Uno de sus últimos proyectos ha sido recrear un elemento periférico originalmente diseñado para Magnavox Odyssey.

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