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Proteger datos en la nube de Internet

Puede que hayas oído últimamente como algunos grupos como Anonymous, han provocado alguna que otra tormenta en la red al hackear sitios Web de importancia y obtenido datos de algunas de ellas. Un ejemplo ha sido el de Sony, donde las cuentas de millones de usuarios de PlayStation se vieron comprometidas. Lo cierto es que algunas páginas Web existentes tienen ciertas vulnerabilidades que permiten acceder a información personal de usuarios. Ya sea direcciones, nombres de usuario, contraseñas o incluso información de tarjetas de crédito, no es la primera vez que han quedado al descubierto. Podemos culpar a las corporaciones por su bajo nivel de seguridad y a los piratas informáticos por realizar el ataque inicial, pero hay una tercera parte que es igual de culpable, y somos nosotros mismos… los usuarios.

Por supuesto, no es nuestra culpa que un sitio Web haya sitio vulnerado, pero ciertos hábitos al navegar por la red nos puede poner en riesgo cuando no debería ser así. ¿Cuántas veces sueles usar el mismo nombre de usuario y contraseña? ¿Cada vez que creas un nuevo perfil? Si alguien consigue acceder a tu información de Twitter, ¿podrían acceder con igual facilidad a tu cuenta de correo? Usar siempre la misma contraseña – o usar una contraseña muy débil – te hace un objetivo fácil para posibles robos de identidad. Recordar muchas contraseñas puede ser molesto, pero hay servicios Web que pueden ayudar con esto.


Los servicios de computación en nube – servicios que almacenan tus datos en un servidor en lugar que en un disco duro, por lo que puedes acceder a el en un dispositivo con acceso a Internet – son más potentes que nunca antes. Guardar copias de seguridad de documentos importantes, fotos, video o cualquier cosa en formato digital, nunca ha sido tan fácil. Algunos servicios como Google Docs, ya ofrecen una plataforma que puede desplazar muchos de los programas que usamos de forma local en el ordenador. Otro ejemplo son los bancos online, que nos ayudan a realizar importantes operaciones financieras por medio de sus aplicaciones. Todo lo que tenemos que hacer es hacer las cosas de forma segura. ¿Cómo podemos hacer esto?

Uno de los primeros pasos a tener en cuenta son las contraseñas, y debemos recordar para lo que sirven y lo que hacen por nosotros. Las contraseñas están diseñadas para mantener nuestra información segura de ojos ajenos. Son como cerraduras en una puerta. Un hacker puede forzar la puerta y romper la cerradura, pero la mayoría de las veces mantiene nuestra información asegurada. Sin embargo, hay que reconocerlo. Las contraseñas pueden ser algo molestas. Recordarlas algunas veces es difícil, por lo que algunas veces tomamos el camino fácil y usamos contraseñas simples que no olvidamos. Lo malo es que sin son fáciles de recordar, también son fáciles de averiguar.

Si tenemos cuentas en Internet con passwords muy simples, debemos cambiarlas cuanto antes. Cuanto más complicada sea la contraseña, más segura será. Es cierto que una contraseña compleja no es fácil de recordar. Sin embargo, podemos buscar un lugar seguro para escribirlas para poder recordarlas más tarde. Un archivo en Word con una contraseña puesta para abrirlo, podría ser una solución. De todos modos, las mejores contraseñas combinan letras, números y símbolo de una forma aleatoria. Usa la imaginación y combínalo para que no sea algo obvio. Una vez que la tengamos, debemos mantenerla para nosotros solamente. En la siguiente parte del artículo, veremos que hacer con nuestras contraseñas. Lo puedes ver pulsando aquí.

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