Durante el siglo veinte, los inventores han creado dispositivos de los que finalmente hemos dependido de alguna manera. Uno de los inventos considerados de los más importantes (dependiendo a quién preguntes) es el transistor. Desarrollado en los años cuarenta por ingenieros de los laboratorios Bell. El propósito original del transistor eras amplificar el sonido sobre líneas telefónicas.

El transistor reemplazó una tecnología más antigua – las válvulas de vacío. Las válvulas no eran del todo fiables, eran demasiado grandes y generaban un montón de calor. El primer transistor fue una punta de contacto que medía poco más de un centímetro. No era muy potente, pero rápidamente todo el mundo reconoció el potencial de este dispositivo.

En poco tiempo, ingenieros e investigadores ya estaban incorporando transistores en varios dispositivos electrónicos, y según pasó el tiempo, también aprendieron a crearlos mucho más pequeños y eficientes. A finales de los años cincuenta, los ingenieros conectaron dos transistores a un cristal de silicona y crearon el primer circuito integrado del mundo.

Con la creación de los circuitos impresos, se pavimentó el camino para el desarrollo de los microprocesadores. Si comparas a un ordenador con un ser humano, el microprocesador sería el cerebro. Su misión es hacer cálculos y procesar datos. En los años sesenta, un científico de ordenadores llamado Gordon Moore hizo una interesante observación.

Notó que cada doce meses, los ingenieros eran capaces de doblar el número de transistores en una pulgada cuadrada de silicona. Como un trabajo de relojero, los ingenieros estaban encontrando maneras de reducir el tamaño de los transistores.

Es por motivo de estos pequeños transistores por el que tenemos dispositivos electrónicos como ordenadores personales, teléfonos inteligentes o reproductores MP3. Sin transistores, todavía estaríamos usando válvulas y conmutadores mecánicos para realizar cálculos. Desde que Moore hizo esta observación, la disminución en tamaño ha continuado, pero no al paso que había estimado.

Hoy en día, el número de transistores se doblan cada dos años. Esto nos hace preguntarnos algo, ¿Cómo de pequeños pueden ser los transistores? Y por extensión ¿Cómo de pequeñas pueden ser las CPU que utilizamos? Muchas empresas ya están trabajando en la nueva generación de chips. Se estima que usaremos transistores que medirán solo 32 nanometros en tamaño.

De todos modos, surgen algunas dudas de si reduciendo el tamaño de estos dispositivos chocará contra los límites físicos que están permitidos para este tipo de elementos. De todos modos, antes de empezar a hablar de las limitaciones físicas de los transistores, es mejor saber en qué consisten exactamente estos dispositivos y como están organizados internamente.

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